He querido comenzar esta pequeña aventura haciendo honor a mis raíces cántabras. Es por todos sabido que la quesada es el dulce cántabro por excelencia, pero lo que muchos no saben es que la auténtica quesada, la de el valle del Pas, ¡no lleva queso! Sorprende, ¿verdad? Aunque sí que es cierto, que a falta de yogur, éste puede ser sustituido por queso fresco o requesón.Os presento entonces la sencillísima receta de la auténtica quesada pasiega.
Ingredientes:
- 3 huevos
- 1 vaso de azúcar (150gr)
- 1 vaso de harina (100gr)
- 3 vasos de leche (450ml)
-1 yogur natural
-50gr de mantequilla
Elaboración:
Se mezclan todos los ingredientes sin pudor en un bol y se bate bien para que no queden grumos. Lo mejor es asegurarse colando la mezcla antes de verterla en un molde previamente enharinado y enmantequillado para que no se nos pegue.
Introducimos la mezcla a media altura y la horneamos a 170-180ºC durante 40-50 minutos, dependiendo del horno.
Cuando ha cogido color la sacamos y ¡listo!
Pequeños consejos:
Conviene trabajar siempre con huevos frescos a temperatura ambiente y rebañar bien la cáscara del huevo por dentro, pues es lo que hace que cuaje.
La mantequilla será más manejable si la sacamos un rato antes de la nevera y dejamos que se atempere.
La leche conviene que sea entera y si es fresca mejor, pues aunque tiene más grasa, también tiene más sabor y ayuda a cuajar.
Hay que tener mucho cuidado de que no se nos queme la superficie antes de que cuaje, pero si ocurre, se cubre con papel de aluminio y todo solucionado. Tampoco os asustéis si parece que no cuaja porque la superficie "respira" constantemente, es porque ésta se despega del resto de la masa, pero sí que está cuajada.
*La quesada no debe tener más de 1-1,5 cm de grosor, de modo que si hay demasiada masa, lo mejor es hacerlo en varios moldes.
Al gusto:
Se le podría añadir a la mezcla ralladura de limón, canela, miel... al gusto de cada comensal, e incluso fruta (como esta quesada de manzana y nueces). También se puede servir tal cual, decorado con un hilillo de miel por encima y si es natural, mejor que mejor.
Catástrofe de hoy:
Me temo que he empezado con buen pie. He tenido que aprender por las malas (o, más bien, recordar) que no conviene utilizar moldes desmoldables cuando las mezclas son demasiado líquidas. Tengo media quesada en el molde y otra media repartida por todo el horno. Eso sí, he probado los bordes que han quedado por ahí y ... para chuparse los dedos, o mejor dicho, para chupar el horno. Lo peor será limpiarlo...
He cumplido mi palabra ¿no? Sencilla y honesta. ¡Espero que os haya gustado!

