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Calamares encebollados


Como habréis podido comprobar, llevamos unos días sin publicar recetas nuevas y esto se debe a que nuestra cocinera está de exámenes. Así que, aprovechando que ahora soy yo el que cocina más a menudo, seré yo, conocido como cierto sujeto, el que publique alguna receta. Desde luego no pretendo estar a la altura de Ane, ya que me queda muy lejos y tampoco se me da muy bien, aunque hago mis pinitos en la cocina. Dicho esto, manos a la obra.

La receta de calamares encebollados que vamos a hacer me la ha enseñado el padre de Ane y a ella le encanta. Es muy fácil de preparar, pero hay que dejar los calamares bastante tiempo a fuego lento, por lo que es un plato que hay que preparar con previsión. Además cuando mejor están es después de cierto tiempo, por ello, os aconsejo hacerlos de un día para otro.



Ingredientes:


- 4 calamares grandes


- 4-5 cebollas medianas

- Vino blanco

- Aceite de oliva

- Sal


Elaboración:


Primero hay que limpiar los calamares: quitarles las tripas, los ojos y la boca. Retiramos también la "bolsita" de tinta y si queremos, la congelamos para utilizarla otra ocasión. Además hay que quitar las ventosas más grandes de las patas.

Una vez tenemos los calamares limpios pasamos a cortar la cebolla. Para este plato la cebolla no debe estar muy picada, por lo que la cortamos en juliana. La cebolla cortada se mete en la cacerola con el aceite ya caliente, se remueve y se tapa.



Mientras empieza a pocharse la cebolla, preparamos los calamares. Los cortamos en pequeños rectángulos de unos 3 por 2 cm. Desde luego es un tamaño y forma orientativa y no se debe seguir al pie de la letra. En la imagen se puede ver cómo queda.

Finalmente echamos los calamares en la cacerola con la cebolla. Se añade un poco de vino (50-100 ml) y un cucharadita de sal. Tapamos la cacerola y lo dejamos a fuego lento durante una hora, removiendo cada cierto tiempo para que no se peguen al fondo. Al pasar la hora observaremos que los calamares han soltado mucha agua, así que los destaparemos para que se vaya evaporando poco a poco. A las hora y media de haber añadido los calamares, comprobamos si están blandos. Si es así, se pueden retirar del fuego si no, los dejamos cocinándose hasta que queden bien tiernos.


Pequeños consejos:


Es un plato que está más rico al día siguiente, porque de esta manera los calamares absorben el jugo soltado durante la cocción y adquieren más sabor. Es por lo mismo que cuanto más tiempo estén al fuego, mejor.

¡Acordaos de guardar las bolsitas de tinta para preparar otros platos como calamares en su tinta o arroz negro!

Como podéis ver en las fotos del plato preparado las garras no las hemos tirado, se trata de aprovechar todo.


Al gusto:


No es un plato que admita muchas variaciones, pero si se os ocurre alguna ¡no dudéis en compartirla con nosotros en los comentarios!


Catástrofe de hoy:


No es la primera vez que preparo este plato, así que no he tenido problema. Lo que sí he notado es que cuando hice este plato con calamares de Santoña salió más rico.


Fotos para abrir boca: