Albóndigas de verdel (caballa) en salsa de tomate

Lo cierto es que no tengo del todo claro que sean lo mismo: unos dicen que sí, otros que no... En cualquier caso, si no son lo mismo, son de la familia y, por tanto, de propiedades y sabor similares. Así pues, ya usemos verdel o caballa, el resultado será prácticamente el mismo.


Albóndigas de verdel con salsa de tomate frito casera


Aunque es mucho más común hacer las albóndigas de carne, en los pueblos pesqueros, es habitual encontrarse con este plato. Es una buena alternativa a la hora de comer pescado y una artimaña bastante útil para engañar a los niños o a los poco adeptos al pescado (de hecho, alguien me ha preguntado si eran de pollo después de probarlas).


Eso sí, he de advertiros que son bastante laboriosas, pues sacar la carne del pescado no es tarea fácil, pero están tan deliciosas que merece la pena el esfuerzo.

Ingredientes:

Para la salsa de tomate:

- 800 gr de tomate natural troceado o triturado
- 1 cebolla grande
- 1 diente de ajo
- 1 tomate maduro
- 1 pimiento verde (italiano)
- Una hoja de laurel
- Sal y azúcar
- Pimienta negra y cayena molida (opcional)
- 2-3 cucharadas de aceite de oliva

Para las albóndigas de verdel:

- 3 verdeles limpios (1,5 kg)
- Una cebolla pequeña
- 1 diente de ajo
- 1 huevo
- 2-3 cucharadas de pan rallado (a ojo)
- Harina para rebozar
- Aceite para freír

Elaboración:

Empezamos por la salsa de tomate. Para ello, picamos el ajo y lo doramos en una cazuela con el aceite. Después añadimos la cebolla picada y dejamos que se poche. Añadimos también el pimiento y el tomate picados, y sofreímos unos minutos más. Echamos las latas de tomate, el laurel, las especias y la misma cantidad de azúcar que de sal. Dejamos que se haga a fuego muy lento y tapado durante 45 minutos. Trituramos, corregimos el punto de sal y acidez, y reservamos.


Para hacer las albóndigas, sacamos la carne de las caballas y la picamos. Mezclamos con la cebolla y el ajo bien picados, el huevo y el pan rallado. Este último lo vamos añadiendo poco a poco, hasta conseguir una masa manejable.


Hacemos bolas con la masa, las pasamos por harina, sacudimos y freímos hasta que se sellen y se doren un poquito. Escurrimos el aceite en papel de cocina, y las ponemos a cocer en el tomate que hemos preparado a fuego suave durante 15 minutos. Espolvoreamos con perejil y ¡listo!


Pequeños consejos:


La cebolla que utilicemos para hacer las albóndigas debe estar muy picada, si no, resulta algo desagradable encontrarte trozos enormes y semi-crudos a la hora de comerlas.


Luego, para hacer las bolas, es conveniente mojarse las manos de vez en cuando, pues así no se nos queda pegada la masa; y si no quedan muy redondas, no os preocupéis, pues después de pasadas por harina se manejan perfectamente.


Por otra parte, hay que tener muchísimo cuidado con el tomate, pues al mínimo descuido se os puede pegar y quemar.


Al gusto:

Esta preparación admite prácticamente cualquier tipo de pescado, ya sea azul o blanco (merluza, salmón, bacalao...) y se puede preparar con otro tipo de salsas o simplemente acompañándolas de mayonesa, por ejemplo.


En cuanto a las especias que le añadamos al tomate, depende del gusto de cada uno: yo pretendía que fuera algo picante, pero apenas se ha notado.



Catástrofe de hoy:


Que no se me ha quemado la cebolla para el tomate de milagro. Si pasa eso, hay que desecharla y volver a empezar.



Fotos para abrir boca:[gallery ids="3524,3522,3521"]


 

Cómo preparar espárragos blancos

Estamos en época de espárragos, de modo que este post es para aquellos que hayáis tenido la suerte de conseguir unos recién cogidos del huerto y no tengáis la más remota idea de cómo prepararlos. Es más sencillo de lo que puede parecer.




 

Ingredientes:

- Espárragos frescos (8)
- Sal (a ojo, unas 3 cucharaditas)
- Azúcar (1/3 de la cantidad de sal)

 

 

Elaboración:

Lavamos los espárragos y mantenemos en remojo mientras vamos pelándolos. Para ello, nos ayudamos de una tabla de cortar. Apoyamos el espárrago y con la ayuda de un pelador le quitamos la capa exterior. La yema, al ser más delicada no hay que pelarla, pero sí hemos de cortar 2-3cm del otro extremo, pues es demasiado fibroso.


Una vez tenemos todos listos los ponemos a cocer con la sal y el azúcar, para quitar la acidez que puedan tener. A los 30 minutos aproximadamente, o cuando la parte más dura esté tierna, retiramos la cazuela del fuego y dejamos atemperar ahí mismo. Escurrimos y ¡listo!


Pequeños consejos:

Para asegurarnos de que no quedan fibras, lo mejor es darle dos vueltas con el pelador.


Y si los espárragos son de distintos tamaños, hay que ir retirando los más pequeños a medida que se van haciendo. Si son gordos, necesitarán más tiempo. Una vez se han cocido todos y hemos retirado la cazuela del fuego, añadimos los que hayamos sacado y dejamos reposar con el resto.

Al gusto:

Se le puede echar algo de aceite al agua de la cocción; de hecho, a quien le guste, puede bebérsela, pues es muy diurética.


En cuanto a cómo comerlos, yo los prefiero tal cual, al natural, pero seguro que todos tenéis en mente una buena mayonesa, ¿verdad? Otra opción es hacerlos a la plancha después de cocidos.

Catástrofe de hoy:

He hecho dos tandas: la primera ha quedado bien, la segunda habría necesitado 5 minutos más. Es una pena, pues no es fácil conseguir estos espárragos. De lo malo malo, aún me quedan unos cuanto más para volver a hacer.

Cuscús con carne picada y verduras


El cuscús es un plato tradicional de la comida árabe. Para aquellos que no lo conocéis, se trata de un cereal: granos de sémola de trigo. Es un alimento realmente versátil, pues pueden prepararse desde ensaladas (con él como ingrediente principal), hasta estofados, donde lo encontraremos como guarnición, y su preparación es rápida y sencilla.


En esta receta, el cuscús tiene tanto protagonismo como la carne o las verduras, por lo que estamos hablando de un plato muy completo y equilibrado.

Ingredientes:

- 250gr de cuscús


- Misma cantidad de agua que de cuscús y un poco más.

- 300gr de carne picada (mixta)

- 1 diente de ajo

- 1 cebolla

- 1 pimiento rojo

- 1 pimiento verde

- 1 zanahoria

- 1 puerro

- 1 tomate

- Un puñado de uvas pasas

- Una cucharada de mantequilla

- Aceite de oliva virgen

- Sal y pimienta

Elaboración:
Empezamos por dorar la carne salpimentada en una sartén con un poco de aceite. Reservamos.

Pelamos el diente de ajo y doramos en otra sartén con 3-4 cucharadas de aceite. Cuando ha cogido color lo retiramos y añadimos la cebolla picada. Picamos el resto de las verduras y añadimos también. Cuando estén bien pochadas, corregimos el punto de sal y la carne. Mezclamos y reservamos.
preparado acompañamiento cuscús

Ponemos el cuscús con las pasas en un bol y le echamos el agua hirviendo y sal. Dejamos que repose unos 5 o 10 minutos, hasta que haya absorbido todo el agua y añadimos la mantequilla. Removemos hasta que se haya deshecho y repartido por todo el cuscús, agregamos la carne con las verduras y ¡listo!

Pequeños consejos:


Para que las verduras se hagan más rápido, hay que echar la sal al principio, pues ayuda a que empiecen a soltar el agua.

cuscús con pasas

Al gusto:
Ésta receta admite prácticamente cualquier tipo de carne, y no necesariamente picada (pollo, ternera, cerdo...). Y lo mismo ocurre con las verduras (calabacín, berenjena...). Esto ya es cuestión de gustos.

Una buena opción es añadirle frutos secos como cacahuetes o anacardos, y si gusta el picante, harissa.

Catástrofe de hoy:
Me habría gustado enseñaros cómo aumenta el volumen del cuscús tras el reposo, pero cierto sujeto lo mezcló todo sin previa autorización (ejem...), de modo que otra vez será.


Fotos para abrir boca:




Pintxo de solomillo de cerdo con foie y manzana

Éste es otro de los platos que preparé para la cena del otro día. Es rápido, está bueno y además, la presentación es espectacular.




 

Ingredientes (para unos 10 pintxos):

- 1 solomillo de cerdo de unos 500gr

- Media manzana

- Foie gras

- Pan

- Sal y pimienta

- Crema de queso

- Crema de vinagre balsámico

 

Elaboración:

Cortamos el solomillo en trozos de 1-1.5cm de grosor, lo salpimentamos y lo hacemos a la plancha. Doramos en el horno tantas rodajas de pan como trozos de solomillo hayamos sacado. Laminamos la manzana y la asamos con una chorretada de aceite hasta que esté hecha pero si deshacerse.


Ahora toca montar los pintxos: repartimos la manzana sobre las rodajas de pan, luego ponemos un poco de foie, y encima el solomillo. Echamos una cucharadita que queso en cada pintxo y le damos un golpe de horno. Decoramos con una chorretada de crema de vinagre y ¡listo!


Pequeños consejos:

Si no tenéis mucho tiempo, el pan podéis tostarlo en la tostadora o en una sartén, y la manzana asarla en el microondas durante 3-4 minutos. Después de montado lo metéis en el microondas para que se fundan un poco el foie y el queso y en 15 minutos lo tendréis todo listo.


Por otra parte, os recomiendo que no hagáis excesivamente el solomillo, pues se seca y no queda tan tierno.


Al gusto:

Como me habían sobrado unas pocas patatas que había frito para la tortilla, las trituré con un tenedor y puse una cama de puré entre el pan y la manzana.


También podéis prescindir del pan y en lugar de hacer un pintxo, hacer un plato en condiciones. ¿Con una guarnición de cebolla caramelizada tal vez? (Se me hace la boca agua solo de pensarlo)


Catástrofe de hoy:

¡Nada de nada! Y menos mal, porque no tenía tiempo para andar solucionando incidentes de última hora.

Arroz con leche

El arroz con leche está buenísimo, y además, es uno de los postres más fáciles de hacer que existen. A mí no me conviene demasiado, pues cada vez que hago me meto una sobredosis de canela, pero una vez al año no hace daño, dicen.




Arroz con leche

 

Me enseño mi padre a hacerlo hace tiempo, y la verdad es que te puede sacar de cualquier apuro, pues casi siempre tenemos a mano los ingredientes necesarios. Lo único a tener en cuenta, es que como se come frío hay que hacerlo con cierta tempranada.



Ingredientes:


- 1l de leche

- 4 chucharadas de arroz redondo

- 4 chucharadas de azúcar

- 1 ramita de canela

- La cáscara de un limón

Elaboración:


Ponemos la leche a calentar al fuego y añadimos el resto de los ingredientes. Dejamos que se haga a fuego muy lento durante hora y media y retiramos la rama de canela y la piel del limón. Dejamos enfriar en la nevera y ¡listo!



Pequeños consejos:


¡Hay que remover bastante a menudo el arroz con leche para que no se nos pegue al fondo!



Al gusto:


Se puede echar más o menos arroz, dependiendo de cuán espeso queramos que nos quede. Si os gusta que tire más bien a líquido, no os recomiendo echéis más de tres cucharadas, pues con cuatro ya queda bastante espeso, que es como más me gusta.


Cuando lo sirváis, os recomiendo que lo espolvoreéis con canela.


Catástrofe de hoy:

Pues, que pendiente de tantas cosas como estaba para la cena, al principio me despisté y se me pegó un poco. Eso sí, rebañé bien el fondo con la cuchara. No lo iba a desperdiciar con lo bueno que está ¿no?



Superpintxo de tortilla con carne picada

He tenido invitados en casa: invitados de buen comer. Así pues he tenido que pensar en algún plato contundente capaz de saciarlos (y es que no es tarea fácil). La elección: una tortilla con carne picada, jamón y queso, que es prácticamente una bomba calórica. Sí, sí, poco sano a lo mejor, pero ¿lo bueno que está?


En la cena también ha habido txaca, pintxos de solomillo de cerdo con manzana y foie y de postre, arroz con leche. Os aviso: ¡serán  los siguientes posts!




 

Ingredientes:

- 600gr de patatas

- 7 huevos

- 400gr de carne picada

- 2 cucharadas de tomate frito

- 6 lonchas de jamón cocido

- 6 lonchas de queso

- Pimientos del piquillo para decorar

- Aceite de oliva virgen extra

- Crema de vinagre balsámico

- Sal y pimienta negra

Elaboración:


Empezamos por la tortilla de patata. Cortamos las patatas en rodajas y las ponemos en la sartén con abundante aceite, a fuego no muy alto para que se frían sin dorarse demasiado. Cuando estén hechas, las escurrimos, las mezclamos con 4 huevos ya batidos y salamos. Vertemos en una sartén con una pizca de aceite y cuando veamos que ha cuajado casi del todo, le damos la vuelta con ayuda de un plato o una tapa y terminamos de hacer por el otro lado.

En otra sartén doramos la carne picada, ya salpimentada, y añadimos el tomate frito.


En la misma sartén que hemos hecho la primera tortilla, hacemos otra (francesa esta vez) con los 3 huevos restantes, para que queden más o menos del mismo tamaño.


Ya es momento de montar el pintxo: repartimos las lonchas de jamón encima de la tortilla de patata y, sobre éste, las de queso. Cubrimos con la carne picada y tapamos con la tortilla francesa. Para terminar decoramos con unas tiras de pimientos del piquillo y una chorretada de vinagre balsámico en crema y ¡listo!


Pequeños consejos:

Si os gusta que se noten bien los trozos de patata, hay que hacer las láminas algo más gorditas; si por el contrario os gustan más deshechas, podéis deshacerlas en la sartén a medida que se van friendo.


Al gusto:

La tortilla de patata puede llevar perfectamente cebolla, pero yo he prescindido de ella porque, a mi modo de ver, este pintxo ya es un auténtico amalgama de sabores.


Para que la tortilla no quede ni demasiado sosa ni demasiado salada, el truco radica en salar las patatas fritas por un lado, y por otro, antes de batir, echar un montoncito de sal sobre cada yema de huevo.


Pequeña catástrofe:

Ésta ha sido la primera vez que he hecho una tortilla de patata, y  como buena novata, temía el momento de darle la vuelta. menos mal que no ha pasado nada. El truco: hacerlo con decisión.

Tarta de manzana

Cumpleaños de mi padre = Tarta de manzana


Es su favorita, de modo que, como buena hija que soy, ya la tengo preparada en el frigorífico para la visita sorpresa que le voy a dar. La tarta me garantizará una entrada triunfal.



Ésta es una de las dos formas (muy distintas) que tengo de hacer la tarta de manzana: hojaldre, crema pastelera y manzana. La otra consiste en una base de hojaldre con relleno de manzana asada y crumble de nueces; ya la explicaré en otra ocasión, no os preocupéis.


Esta vez he hecho una versión reducida de la tarta puesto que me la llevo de viaje, pero aquí os pongo las cantidades necesarias para una tarta en condiciones. Y no os asustéis al tanto ingrediente y tanta parrafada, que es muy sencillo.






Ingredientes:


Base:

- 1 lámina de hojaldre o masa quebrada

Crema pastelera:

- 1l de leche (fresca mejor)
- 5 yemas
- 1 huevo entero
- 125gr de maicena
- 150gr de azúcar
- 1 cucharadita de azúcar avainillado
- 1 rama de canela
- La piel de un limón

Manzana:

- 3-4 manzanas reinetas (o golden)
- Un poco de mantequilla
- Una cucharada de azúcar
- Un poco de zumo de limón

Cobertura de mermelada:

- Mermelada de albaricoque
- 2 hojas de gelatina neutra

Elaboración:


Crema pastelera de canela para tarta de manzana


Empezamos por la base: extendemos el hojaldre sobre papel de hornear y lo pinchamos con un tenedor, dejando un margen de 2cm aproximadamente (un consejo más abajo). Le ponemos peso sobre la zona pinchada (garbanzos o alubias) y horneamos durante 10 minutos a 210ºC. Quitamos el peso y horneamos 5 minutos más.


Mientras tanto, vamos preparando la crema pastelera. Diluimos la maicena en un poco de leche (¡fría!). El resto de la leche la ponemos al fuego junto con la canela, la piel del limón y los dos tipos de azúcar. Batimos las yemas y el huevo y mezclamos con la maicena diluida. Cuando la leche ha empezado a hervir,Manzana cortada para tarta de manzana bajamos el fuego y le añadimos la mezcla anterior mientras removemos. Seguimos removiendo hasta que da el primer hervor y apartamos del fuego. Batimos con la batidora para asegurarnos de que no quedan grumos y rellenamos el hojaldre ya hecho. Hay que tener en cuenta, que al enfriarse espesará.


Por otro lado, pelamos, descorazonamos y laminamos las manzanas. Las rociamos con un poco de zumo de limón par que no se oxiden y luego las ponemos al fuego con la mantequilla fundida y una cucharada de azúcar hasta que se pochen un poco. Entonces colocamos las láminas de manzana sobre la crema pastelera cubriéndola por completo. Pintamos los bordes de hojaldre con huevo e introducimos en el horno a 180ºC unos 20 minutos más o hasta que la manzana esté bien hecha. Dejamos templar.


El toque final es darle ese brillo característico. ¿Cómo? Muy sencillo: diluimos unas cinco cucharadas de mermelada en un poco de agua, calentamos y agregamos las hojas de gelatina que habremos tenido en remojo en agua fría durante cinco minutos. (Esto último parece un copy-paste de la receta anterior ¿eh?) Cuando estén bien disueltas pintamos generosamente la manzana y rellenamos los huecos. La metemos al frigorífico hasta que cuaje la gelatina, se enfríe la tarta y ¡listo!


Pequeños consejos:


Lo que os quería comentar antes, es que si os gusta que tenga mucho relleno, lo mejor es utilizar un hojaldre circular y encajarlo en un molde para que las paredes queden más altas. Y también, puede que os interese variar la consistencia de la crema: si la queréis más espesa, la dejáis al fuego un rato más; si la queréis más ligera, añadís un poco más de leche o menos maicena y listo.


Por otra parte, hacer la manzana un poco, antes de meterla al horno, aparte de el toque caramelizado que le da la mantequilla, es para ahorrar tiempo, pues al horno tarda mucho más en hacerse.


¡Ah! Y al pelar el limón hay que procurar no llevarse la parte blanca, pues amarga.


Al gusto:

A mí me gusta acompañar esta tarta con helado de vainilla, por lo demás que trabaje vuestra imaginación o que piensen vuestros estómagos, pues para mí, así está perfecta.


Catástrofe de hoy:

Nada digno de mención, se siente... o no.


Fotos para abrir boca:


Esta es otra versión que he hecho de la tarta de manzana, pero la receta es exactamente la misma.



Fotos para abrir boca:


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New York Cheesecake

Tiempo ha que llevo queriendo hacer tarta de queso, pero horneada, para variar. ¿Por qué no lo he hecho hasta ahora? Porque el recuerdo de mi primera tarta de queso no es muy grato: la hice horneada, o más bien lo intenté, pero no cuajó, de modo que acabamos comiendo una especie de crema de tarta de queso a cucharadas. Desde entonces siempre la he hecho de gelatina.


Sin embargo, ayer me levanté osada, fui al súper y me puse manos a la obra. Está muy buena, pero el sabor de esta tarta no es tan intenso como el de la otra. Cuestión de gustos.




 

Ingredientes:

Relleno:

- 4 huevos

- 2 tarrinas de queso Philadelphia

- 1 tarrina de queso mascarpone

- 5 cucharadas de azúcar

- 1 cucharadita de azúcar avainillado

- 200ml de nata líquida para postres

- 30gr de maicena

- Un poco de leche fría

Cobertura:

- Mermelada de frambuesa o arándanos

- 2 hojas de gelatina neutra

 

Elaboración:

Diluimos la maicena en la leche y mezclamos con el resto de los ingredientes. Batimos bien y vertemos en un molde desmoldable. Horneamos a 180ºC durante media hora, bajamos la temperatura a 160ºC y dejamos 15 minutos más, o hasta que el palillo salga limpio cuando pinchemos.


Diluimos 4-5 cucharadas de mermelada con un poco de agua y calentamos. Una vez caliente, agregamos las hojas de gelatina que habremos tenido en remojo en agua fría durante 5 minutos. Una vez disueltas, echamos sobre la tarta. Metemos al frigorífico hasta que la cobertura haya cuajado y la tarta esté bien fría y ¡listo!


Pequeños consejos:

Con esta tarta ocurre como con la quesada, que la superficie respira y se hincha en el horno dando la impresión de que no se ha hecho, pero no es así, de modo que no os asustéis.


Al gusto:

Es habitual hacer una base de galletas con mantequilla o masa quebrada, pero yo he prescindido de ella puesto que lo que más me gusta el la masa en sí, y si queréis darle un toque más americano, la mermelada que sea de arándanos, por supuesto.



Catástrofe de hoy:


¡Ninguna!

Txoripanes o bollos 'preñaos'

Para paliar mi larga ausencia os traigo otra receta más: lo que en mi tierra se conoce como txoripan y en el resto del mundo bollo 'preñao', pero que al fin y al cabo, ambos vienen a significar pan con chorizo dentro (y no es un bocata, no). ¿No se os hace la boca agua sólo de imaginarlo? Porque a mí sí.


Para quien ya haya hecho pan antes, esto no tendrá ningún misterio; para quien no, aquí lo explico de forma sencilla.




 

Ingredientes: 

- 1kg de harina de fuerza

- Agua templada

-1 chorretada generosa de aceite de oliva

- 3 cucharaditas de sal

- 25 gr de levadura fresca

- 2 docenas de chorizos oreados

Elaboración:

Empezamos por la masa de pan, claro. Sobre una superficie limpia o un bol hermoso tamizamos la harina, disolvemos la levadura y la sal en un poco de agua tibia y lo añadimos. Agregamos el aceite y vamos echando poco a poco agua, también tibia, mientras amasamos. Cuando vemos que podemos formar con la masa una bola que no se nos pega, seguimos amasando un rato más, la metemos en un bol tapada con un paño o papel film y la dejamos reposar en un lugar cálido y sin corrientes durante una hora u hora y media, hasta que doble el volumen.


Transcurrido ese tiempo, volvemos amasar y después vamos sacando pedazos de masa del tamaño de un puño, más o menos. Aplastamos, colocamos un chorizo en medio, envolvemos y amasamos hasta que quede la superficie lo más uniforme posible. Así con el resto de la masa y de los chorizos, hasta que se nos acaben una u otra cosa. Volvemos a dejarlos reposar durante casi una hora.


Veremos que la masa ha vuelto a crecer, entonces los horneamos a 210ºC durante 40 minutos o hasta que veamos que están hechos y doraditos. Si no es así, un golpe de grill y ¡listo!


Pequeños consejos:

Para que la masa repose al calor, lo que hago es dejarla metida en el horno a 50ºC y cuando toca el segundo amasado, si la cocina está algo fría, dejo una estufa encendida, para que el choque térmico no haga que baje la masa.


Por otra parte, durante el horneado suelo meter una fuente con algo de agua, para que no se seque el pan, y al sacarlos hay que taparlos bien con un paño (o varios) para que mantengan el calor y suden un poco.


Y el consejo más importante: si se puede, ¡comerlos recién horneados!


Al gusto:

Para empezar: si os parecen demasiado grandes lo txoripanes, siempre podéis cortar los chorizos por la mitad y hacer el doble, pero más pequeños.


Luego, algo que le va muy bien al pan es añadir un huevo por cada kilo de harina y/o también un poco de kefir.


Por último, si queréis darle ese brillo a la corteza, podéis pintarlos con huevo antes de hornear.


Y si sobra masa ¡a hacer pan!

Catástrofe de hoy:

Que corté los chorizos por la mitad y usé demasiada masa, de modo que casi había que buscar el chorizo dentro del pan; menos mal que el pan estaba bueno...


Y mis disculpas, pues tan ensimismada estaba cocinando que se me olvidó hacer fotos de proceso intermedio. Cuando vuelva a hacer txoripanes las incluiré.

Carolinas

¡Después de unas semanas algo ocupadas ¡por fin he encontrado tiempo para escribir!, porque el cocinar, por supuesto, no lo he abandonado.



Bueno, el caso es que esta Semana Santa, la he pasado con la familia, y he querido sorprender a mi abuelo con  el dulce que más le gusta: el merengue. Así pues, en menos de media hora (aunque no sin un pequeño accidente de por medio) ya tenía unas preciosas carolinas hechas que le encantaron, o al menos eso me dijo. Allá vamos:


Ingredientes:

- 8 tartaletas
- 1 yogur natural (yo he usado kefir)
- Mermelada de albaricoque (de fresa)
- 2 huevos
- 120gr de azúcar (son 60gr por cada clara)
- Chocolate para fundir

Elaboración:

Empezamos por mezclar la misma cantidad de yogur que de mermelada, y rellenamos las tartaletas (no hasta el borde, ojo). Por otra parte, montamos las claras con el azúcar a punto de nieve (abajo os doy un truquillo).


Ahora, con una manga pastelera (o en su defecto, una bolsa a la que le haremos un pequeño agujero en una esquina), vamos haciendo un "cono" encima de las tartaletas, prestando especial atención a que no queden  huecos de aire.


Después decoramos con las yemas el merengue e introducimos en el horno precalentado a unos 120ºC durante 20-30 minutos. Cuando se hayan templado terminamos de decorarlas con el chocolate fundido al baño maría. Dejamos enfriar y ¡listo!


Pequeños consejos:

Sólo uno, pero muy útil: para que no se nos bajen las claras, ayuda sobremanera calentar la mezcla previamente un poquito al fuego, eso sí, con cuidado de que no llegue a cuajar el huevo.


¡Ah! y si os quedáis cortos de tartaletas, como me ocurrió a mí, podéis hacer torrecitas de merengue sin ellas.


Al gusto:

La receta original de las carolinas siempre ha sido con mermelada del albaricoque, pero como se me había olvidado comprar usé una de fresa que tenía empezada y no quedó nada mal.


Catástrofe de hoy:

Al pintar una de las carolinas con el chocolate que tenía al baño maría, ¡se me cayó en el cazo de agua! Qué rabia dan esas cosas ¿verdad? Así que nada, una carolina menos.