Os presento una receta la mar de sencilla y la mar de rica. Es para aquellos que estéis algo despistados con esto de la cocina, o que andéis faltos de ideas.
Ingredientes:
- Una loncha de 200 gr de queso provolone
- 3 tomate pequeños
- Albahaca
- Orégano
- Aceite de oliva virgen
Elaboración:
Lavamos los tomates, los troceamos y los repartimos por el fondo de una cazuelita de barro. Espolvoreamos con albahaca, colocamos el queso, echamos encima orégano y regamos con una chorretada de aceite.
Introducimos en el horno precalentado a 200ºC durante unos 20 minutos o hasta que se funda y ¡listo!
Pequeños consejos:
No cometáis el error de sacarlo del horno cuando se hayan fundido los bordes, pues hay que esperar a que lo haga también el centro, que tardará algo más.
Y si la albahaca y el orégano son frescos... mejor que mejor.
Al gusto:
Hay gente que utiliza tomate de lata, bien triturado, bien troceado, pero me parece más rico y natural utilizar tomate tomate.
Catástrofe de hoy:
Absolutamente imposible que surjan complicaciones con esto.
Aunque parezca una tontería usar albahaca fresca aumenta muchísimo el sabor, sobretodo si te gusta la comida con muchas especias.
ResponderEliminarUna plato riquísimo y posiblemente más sano que la siempre recurrida pizza.